sábado, 20 de julio de 2013

SEÑOR TEATRO, BIENVENIDO A LA ESCUELA

La precisión, construida con palabras simples     e ideas profundas... 

El permiso para dialogar lúdicamente con lo pre-establecido y revisarlo...

La osadía, para pensar desde nosotros mismos reinaugurando cotidianamente la realidad... 

La metáfora, como forma de vida.  

Eso queremos. 

Para eso estamos trabajando.                    

La  educación sistemática y obligatoria es el espacio social en el cual el hombre en desarrollo debe apropiarse del cúmulo de saberes básicos que le posibilitarán vivir con los demás, integrarse en el mundo del trabajo y, fundamentalmente, autoconstruirse.
Un lugar en el que, se supone, desarrolla las capacidades con las que llevará  a cabo su propio proyecto de vida. Pero, si analizamos el transcurrir de la historia escolar de una persona, generalmente, y a pesar de los múltiples esfuerzos que se están realizando por transformar la educación, estos saberes no pasan de ser acumulación de datos. La escuela sigue centrando su tarea en el conocimiento de las cosas en sí y no en la comprensión de la realidad y de uno mismo, a través del conocimiento de las cosas.
Los resultados están a la vista: una sociedad violenta y neurotizada, amordazada afectivamente, empobrecida en sus valores, atrapada en la cultura de la queja y la tristeza, sin capacidad para planificar y concretar un mundo mejor.
Los educadores se sienten, a veces, tan impotentes frente a la realidad, que pierden la capacidad de reconocerse a sí mismos como agentes insustituibles para lograr la revolución más necesaria, la que pondrá  al hombre de pie frente a sí mismo, la que le permitirá  ejercer la única libertad auténticamente humanizante: la de desarrollarse en armonía, para poder pensar y actuar con saberes pero también con bondad, con creatividad y con fe en el futuro.
El Teatro, por la naturaleza de sus contenidos y por el estilo de sus estrategias de enseñanza, resulta un significativo aporte en este sentido dentro de la propuesta curricular para los diez años de escolaridad obligatoria. La Ley Federal de Educación, dentro del área artística, propone al Teatro como uno de los lenguajes a enseñar, en igualdad de condiciones con la Plástica, la Expresión Corporal y la Música.

EXTRACTO DEL LIBRO DE ESTER TROZZO "DIDACTICA DEL TEATRO I"


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